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“Las primeras visiones me sitúan en un barrio populoso de clase media en Santiago, el mismo que habitaba mi abuelo paterno y posteriormente la familia de la rama de mi madre cuando se instaló en la capital, después de la crisis del salitre. Ellos vivÃan en las calles netamente residenciales, nosotros también, pero a pocos pasos de una muy comercial: Santa Isabelâ€. (: 9)
“En mi vereda del tiempo que relato, habÃa unos cuantos árboles escuálidos; los de Santa Isabel, en cambio, eran unos acacias de mayor alzada y follaje, cuyas flores blancas y olorosas recogÃamos las niñas y las ponÃamos en un frasco con alcohol para hacer perfume. †“Al interior de las casas, en los patios de tierra, existÃa una gran variedad de árboles, arbustos y plantas, tanto de flores como frutales, entre los que no podÃa faltar un parrón, aunque en los últimos tiempos gente de mentalidad más moderna (como decÃan de si mismos) habÃan eliminado la tierra embaldosando los patios, perdiéndose con ello esa sensación de una historia reciente de chacras y quintas. Sin embargo, en el barrio se mantenÃan rasgos de campo y de pueblo… (: 14)
“En este barrio heteróclito, ciertos hombres de la aristocracia chilena instalaban a sus “queridasâ€, como decÃan escandalizadas las esposas de las familias pequeño-burguesas, que vivÃan en el sector. †(: 25)
“VivÃa en Seminario, hacia el norte de Santa Isabel, en una casa parecida a la nuestra, de un piso, de fachada continua como dicen los arquitectos, como todas las del barrio. †(: 28)
“Hacia Irarrazabal y a media cuadra de nuestra casa, el barrio mejoraba ostensiblemente con la presencia de algunos chalet, que hasta tenÃan un pequeño jardÃnâ€.
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